Seguí asistiendo a esta congregación por 2 o 3 semanas. Como yo tenía amigos que habían crecido conmigo en mi congregación y conocían lo que yo hacía en el ministerio, pero ya estaban en esta congregación G12, ellos se encargaron de hablarle de mi a su pastor, el cual por medio de ellos me envió una oferta de irme a su congregación y ocupar un puesto con el grupo de jóvenes y como director de uno de los grupos de alabanza. A mí me sedujo la idea y al cabo de unas semanas de asistir a esta iglesia G12 me decidí a hablar con mi pastor sobre mi incomodidad de seguir en mi iglesia y comentarle a donde me iba a ir. Un sábado llegó el día indicado, así es que al concluir la reunión le dije a mi pastor lo que había decidido. El no mostró ninguna oposición y me dijo que en la reunión de domingo iba a anunciar esto a la congregación y orarían por mí para despedirme. Me fui a mi casa confundido, ¿cómo era posible que me dejara ir así después de tantos años de servicio? Eso para mí fue una “señal de Dios”, así es que me preparé para mi despedida. El domingo por la mañana me hablaron para decirme que el pastor estaba en casa y quería hablar conmigo, en pocas palabras me dijo que estaba ahí para pedirme que no me fuera, y que le platicara sobre mis proyectos para apoyarme. A mí me llamó mucho la atención la humildad con la que se comportó y esto me quebrantó, así es que decidí no irme de la iglesia y apoyar a mi pastor. Obviamente esta decisión les molestó mucho a mis amigos y el pastor de la otra iglesia pero yo tenía todo decidido y ya no regresé.
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